martes, 22 de enero de 2008

EN EL CAMINO DE LOS PLANES DE DESARROLLO TERRITORIALES

Un amigo del Territorio Techotiva (hoy Ciudad Kennedy) reflexiona sobre la coyuntura que se nos viene por estos días: los Encuentros Ciudadanos y la definición de los Planes de Desarrollo locales y Distrital. Luís Eduardo nos introduce en el debate en torno al tan mentado "desarrollo" y plantea su relación con la organización social, la participación ciudadana y el sostenimiento del ambiente desde una perspectiva local, pero con un enfoque global.


Una reflexión acerca de una tarea del momento

La PARTICIPACIÓN la consideramos como un elemento fundamental de la acción política, en la cual se construyen colectivamente herramientas para solucionar problemas, ejercer derechos y asumir deberes.

Es decir que la PARTICIPACIÓN desborda el marco puramente normativo y, de hecho, desde hace unas décadas ha sido ejercida por diversos procesos organizativos a lo largo y ancho de la geografía nacional.

Ahora bien, la participación –esta en letra minúscula- se convirtió a partir de la promulgación de la Constitución del 91 en el caballito de batalla de los diversos gobernantes, y la Institución pretende con esta legitimar un modelo económico y un tipo de Estado que lo representa y de paso a los intereses de quienes poseen el poder tanto económico como político.

En la segunda mitad de la década de los ochenta se promulgaron leyes para estimular la descentralización del poder y fortalecer los Concejos y Municipios, a través de las Juntas Administradoras Locales (JAL) y de la elección popular de Alcaldes; años más adelante se establecen “…mecanismos y espacios y se crean los Encuentros Ciudadanos, dándoseles el nivel más amplio de la participación ciudadana”. En dichos encuentros la JAL y el Alcalde Local conciliarán con la comunidad el contenido básico del Plan de Desarrollo. La estocada final a este modelo de participación se remata con el Acuerdo 13 de 2000 del Concejo de Bogotá, el cual reglamenta la participación ciudadana en la elaboración, ejecución, seguimiento y evaluación del Plan de desarrollo Económico y Social para las diferentes localidades.

Esta participación emanada de los organismos oficiales es bastante limitada, pues la concepción que la ánima en lo que concierne al significado y papel de la llamada sociedad civil en la decisión de sus propios destinos no conlleva a cambios estructurales del poder establecido. La participación que se ha venido consolidando como característica principal tiene el tomar a la comunidad como depositaria de una serie de programas y proyectos trazados desde arriba, sin la ingerencia efectiva de esta, ni mucho menos teniendo en cuenta el respeto de la soberanía que el pueblo posee para darse sus propias respuestas y soluciones a los problemas que a diario le agobian.

Hacia una nueva cultura de la participación

La Participación Ciudadana no la debemos tomar como algo inherente a la naturaleza humana, o un aspecto instintivo de cada ciudadano. Ella es, y así lo creemos, un valor cultural que cuando se potencia y fortalece logra despertar la vocación de poder de los sectores sociales organizados. La participación ciudadana en este sentido nos debe conducir a construir realmente una democracia directa y participante, y para ello es necesario fortalecer el ejercicio dinámico de las comunidades en la construcción social de su territorio, posibilitando el encuentro entre los conocimientos científicos y ancestrales en un permanente encuentro y diálogo de saberes como herramienta que nos permita caracterizar e identificar el origen de los diferentes conflictos y entendiendo la participación como un elemento central en la solución de los mismos para el bien-estar de la vida de los pobladores.

El papel de la Institución en esta dinámica debe ser fundamentalmente coordinado e interinstitucional, además de brindar las diversas herramientas necesarias tanto en el plano de la información como en las necesidades propias del proceso social. Ese espectáculo lamentable que brinda hoy la institución con su arco iris de chaquetas, cada uno pensando y actuando en sus pequeños intereses de contratista y pretendiendo construir política pública, amen de llenar cuanto escenario de convocatoria se inventan, debe ser superado por una administración funcional y moderna puesta al servicio de los intereses de las comunidades, quienes en últimas somos quienes les damos razón de ser y existir.

Acerca del Plan de Desarrollo Local

Estamos ya inmersos en la “construcción” del Plan de Desarrollo Local, emanado de una u otra manera por la continuidad de un modelo de la anterior administración. Eso de por si le daría algunas ganancias a esta tarea, en la medida en que algunas líneas de política pública se afianzarían y posibilitarían echar a andar procesos sociales en torno a ellas, sobre todo y fundamentalmente en el plano social.

Por otro lado, y para buscar jugar un papel de una u otra manera más determinante, tendríamos que empezar a preguntarnos de qué tipo de desarrollo es que estamos hablando, y definitivamente muchos estamos convencidos que este modelo sustentado sobre la explotación y la miseria de la inmensa mayoría no es el que queremos. Es imprescindible avanzar hacia unas nuevas relaciones sociales, un nuevo modo de producción y hábitos de consumo, los cuales nos permitan construir un modelo de desarrollo sustentable.


Las comunidades debemos avanzar en procesos de autonomía económica que pasan por recuperar y ejercer dinámicas de cambio, intercambio y trueque desde y con los diversos productos que produzcamos. Aquí es invaluable avanzar en la producción de nuestros propios alimentos, a partir de la agricultura orgánica urbana en los escenarios que nos sean posibles.

Para pensarnos el llamado desarrollo es imprescindible a la vez re-conocernos en el territorio en que a diario construimos nuestros sueños y alegrías, y en él, descubrir todas las potencialidades, conflictos e intereses y los actores que juegan en el mismo.

En este sentido estamos invitando a todos quienes aun creemos que el futuro es posible, a que sumemos fuerzas y, para el caso puntual de la dinámica social a que estamos abocados, construyamos un documento para que sea incorporado al próximo Plan de Desarrollo del territorio local, documento que no solamente aporte en abrir el debate público sobre que tipo de “desarrollo” que queremos, sino que de hecho proponga elementos sobre él mismo, para que las comunidades que participemos en los próximos Encuentros Ciudadanos, no sigamos siendo convidados de piedra a un espectáculo que es montado desde y para los intereses de los dueños del poder.

La autonomía y el poder de las comunidades es un acto frente al cual no debemos ni pedir permiso ni esperar a ser convocados. Es una dinámica permanente de quienes aún creemos posible que la utopía y el sueño de justicia y libertad se construya en común unidad.

Les invitamos a sumarse al coro de los constructores del presente y el futuro, los caminos del territorio están amplios para quienes queramos transitarlos y reencontrarnos a diario en ellos.

Una mirada a nuestro territorio en la planeación y hacia un desarrollo

El territorio TECHOTIVA o Comarca de la Laguna Grande reconocido en las últimas décadas como Ciudad Kennedy, por su constitución geológica y ubicación geográfica albergó hasta hace apenas unos años una inmensa biodiversidad en sus ecosistemas de pantanos, lagunas, lagunetas y chucuas denominados últimamente como humedales, ecosistemas que por las dinámicas de poblamiento y urbanismo están al borde de la desaparición, afectando de paso la calidad de la vida en el territorio. El relleno y posterior urbanización sobre estos ecosistemas por parte de los negociantes de la necesidad de vivienda de los pobladores, aún es una constante en estos tiempos. Adicionalmente las prácticas culturales de la época han contribuido a considerar los diferentes escenarios del agua como vertedero de todo tipo de residuos, acelerando la degradación de esta inmensa riqueza de todos.

Existe un creciente deterioro del aire que respiramos, producido por el crecimiento de una pequeña y mediana industria, cada día más informal, además de las emisiones de la industria formal y un aumento del parque automotor, el cual se desplaza por una malla vial secundaria que en su inmensa mayoría esta en un pésimo estado, agradándole a esto los impactos causados por el sistema masivo de transporte, impactos que aún no han sido evaluados suficientemente y para nuestro territorio en particular pasaron por el arrasamiento de una de las mejores alamedas de la ciudad y su sustitución por moles de cemento y plástico. El espectáculo que significa esta parte media baja de la sabana cubierto por una “campana de basura” que es la que respiramos todos los días quienes compartimos estos territorios, nos deja ver las consecuencias del problema y a la vez nos indica la gravedad de la crisis ambiental en la que estamos sumidos y a la cual todos contribuimos.

Capítulo aparte merecen dos temas que son vitales en cuanto al mantenimiento de la vida en el territorio:

* La escasa cobertura vegetal que posee el territorio, a pesar que el Jardín Botánico de Bogotá nos cataloga como una de las localidades con más árboles por habitante y los que existen cada día más arrinconados por el modelo de ciudad de cemento y ladrillo, y

* El manejo de las basuras producido por más de un millón y medio de habitantes, basuras que contribuyen a hacer insostenible a mediano plazo este problema en el conjunto de la ciudad.

Estos aspectos y muchos otros que se quedan entre el tintero, son los que determinan la crisis ambiental y social en el territorio local y regional, y son los que de acuerdo al enfoque y análisis político determinarán las líneas de acción a seguir en un ejercicio sostenido en el tiempo, en lo que nos corresponde en la tarea de aportar en la construcción de la Política Pública Ambiental.

Sobre la coyuntura


Progresivamente se ha ido generando una conciencia frente a la crisis ambiental de la ciudad y la región, y desde diversos sectores se empiezan a hacer llamados para avanzar en acciones concretas que permitan superar esta crisis. Herramientas como la Política de Humedales para el distrito, ha permitido avanzar en diseñar los planes de manejo de los mismos, que aunque no siempre llenan las expectativas de las comunidades, son un primer paso en la recuperación de estos ecosistemas. Los Planes de Ordenamiento de las Cuencas de los ríos Tunjuelo, Fucha y Bogotá ponen en el debate público el manejo y ordenamiento de estos territorios, sobre la base de las necesidades e intereses de los grupos poblacionales que tradicionalmente han estado allí de una u otra manera modelando los territorios.

Es tarea imperiosa e inmediata iniciar una política seria y estructural frente a la construcción de una malla verde que recupere la calidad del aire y contribuya a mantener los ecosistemas en pro de la vida en el territorio.

Avanzar en la reorientación de una cultura ambiental que implemente acciones puntuales de NO contaminación y descontaminación, a partir de reorientar los diversos residuos generados en las relaciones sociales cotidianas.

Algunos aportes al qué hacer

Entre otros aspectos a tener en cuenta en la actual coyuntura sugiero que se tengan en cuenta los siguientes:

1. Propender por el fortalecimiento de las organizaciones sociales cuya agenda se oriente a entender y aportar en la recuperación del ecosistema planetario como el escenario común de la vida en todas sus manifestaciones. Dicho sector debe apuntar a convertirse en la punta de lanza para la reorientación y construcción de una nueva cultura ambiental.

2. Darle un nuevo significado y práctica al ejercicio de la llamada participación, y avanzar desde los sectores sociales organizados en asumir la participación como una practica política con poder en la toma de decisiones de su presente y futuro.

3. Sobre la base de una agenda ambiental realmente seria y estructurada para el territorio, la cual debe no solamente interpretar la crisis ambiental en la que estamos sumidos, sino determinar el papel y las responsabilidades de los diferentes actores (particulares e institucionales) en la solución de la crisis. Esta agenda debe estar profundamente anclada en el Plan de Desarrollo del territorio, y la misma debe contribuir en el ordenamiento del territorio sobre la base de las necesidades e intereses de los diversos sectores sociales.


Desde el territorio TECHOTIVA.
LUIS EDUARDO TIBOCHE S.
letiboche@gmail.com

Bogotá, 18 de Enero de 2008.

sábado, 19 de enero de 2008

Entrevistas nómadas

Las que suguen son una serie de preguntas sobre los procesos de comunicación comunitaria en el distrito enviado por Yeilor Rafael Espinel T., docente de la Facultad de Comunicación, Información y Lenguaje de Inpahu.


En los procesos comunicativos dados en Bogotá, ¿cuál es el sector poblacional más activo o representativo de todos? (Jóvenes, mujeres, adultos, trabajadores, etc.)

Primero, una claridad. Los procesos de comunicación deben ser contemplados desde un escenario amplio, que no se remita exclusivamente al desarrollo de los medios de comunicación.

En este contexto se puede señalar que todos los sectores poblacionales participan en el desarrollo de procesos comunicativos de carácter alternativo, comunitario, popular, cívico… en tanto que posibilitan nuevos escenarios de diálogo, análisis y reflexión sobre las realidades de aquellos territorios que se habitan.

Esta participación corresponde, entonces, a las dinámicas propias de cada uno de los sectores, y se remite a problemáticas y necesidades también propias de aquellos territorios de conflicto que se configuran en cada una de las comunidades.

Y al darse esta correspondencia, los procesos de comunicación traducen estos escenarios de conflicto, asumen su propia experiencia, generan sus propios mecanismos e instrumentos para poner a dialogar a las comunidades sobre todo aquello que las define.

Por otro lado, se hace necesario señalar que los procesos comunicativos tienen como antecedente histórico más que a los sectores poblacionales, a los denominados sectores sociales. Esto porque la discusión en torno a las reivindicaciones sociales (que son base y fundamento del discurso popular) no se reduce al tema de los sectores poblacionales de manera cardinal, en tanto que todos ellos soportan, sin distinción, el peso de las inequidades económicas, socioculturales y políticas.

Ahora bien, si se tratara de determinar actores protagónicos en la perspectiva de desarrollo de los procesos comunicativos que involucran la producción de medios, habría que decir que efectivamente algunos sectores han jalonado el desarrollo y posicionamiento de la experiencia de la comunicación popular.

En primer lugar encontramos al sector trabajador gremial. Fue, en el marco del desarrollo de los procesos de agremiación de principios y hasta mediados del siglo XX, cuando la comunicación popular adquiere uno de sus mayores impulsos con el desarrollo artesanal de boletines internos y de radios populares, retomando experiencias latinoamericanas como las radios mineras de Bolivia y las indígenas en Perú y Ecuador.

En segundo lugar encontramos las experiencias desarrolladas por las comunidades religiosas, en el marco de la Teología de la liberación, desde un enfoque evangelizador y alfabetizador. Prácticas como las adelantadas en Radio Sutatenza desde los años sesentas son muestra de ello.

En tercer lugar mencionamos una de las experiencias que mayores desarrollos ha acreditado: el periodismo escolar. En el país se conocen experiencias desde los años cuarenta, en el marco de desarrollo de la nueva pedagogía venida de Europa, y cuyo mayor desarrollo se expresa con las propuestas de la Educomunicación formuladas por Paulo Freire en los años setentas y ochentas en América Latina.

Otro sector que generó aportes significativos a la práctica comunicativa popular fue el de mujeres que en el país, a partir del reconocimiento de sus derechos políticos en 1957, ha venido generando un debate público permanente en torno a la consolidación y aplicación real de estos derechos en todas las esferas de la sociedad.

Estos son, en resumen, los antecedentes históricos del desarrollo de los procesos de comunicación popular en el país, los cuales se han mantenido hasta la fecha y pueden ser extrapolados a las dinámicas propias de la coyuntura actual, que nos remite a la definición de la política pública de comunicación comunitaria para el distrito que para el mes de diciembre de 2007 ya es una realidad, con la aprobación del Acuerdo Distrital Nº 292 de 2007, “por medio del cual se establecen los lineamientos de política pública, en materia de comunicación comunitaria en Bogotá, se ordena implementar acciones de fortalecimiento de la misma y se dictan otras disposiciones”. por parte del Concejo de Bogotá.

De todas formas se podría plantear, en este marco, una categoría general de participación política desde la comunicación de un sector poblacional cuya incidencia no se puede desconocer: los jóvenes, que han sido a su vez sindicalistas, religiosos y estudiantes, sin distingo de sexo.

Esto porque a partir de los años sesentas en América Latina las juventudes surgen como actor protagónico de los cambios sociales en el marco de, diría yo, tres acontecimientos fundamentales: la revolución cubana, Mayo del 68 y el surgimiento y consolidación de los movimientos de liberación nacional, lo que imprimió un nuevo carácter y definió una serie de responsabilidades a un sector específico de las sociedades latinoamericanas: las juventudes como representación del hombre nuevo.

A partir de allí, la condición del joven se asume como protagónico en los procesos de transformación social, y en sus manos quedan, entre otras, los mecanismos que posibilitarían esos procesos de cambio, entendidos estos como instrumentos que, como los medios alternativos de comunicación y en sintonía con los procesos educativos renovadores, perfilarían y promoverían el desarrollo de ese hombre nuevo en una nueva sociedad.

¿Para usted, qué dificultades presentan los procesos comunicativos de dicho sector poblacional?


La dificultad que representa el proceso, como se ha venido gestando, es precisamente el intentar disgregar en sectores aquello que es propio al conjunto comunitario.

Remitámonos, para ejemplificar, a las dinámicas concretas que ha venido adquiriendo el proceso de la comunicación comunitaria en el Distrito Capital. Partamos por intentar definir cuál es el sentido que tiene para los comunicadores populares su labor. En el trabajo realizado en la localidad de Kennedy se hablaba fundamentalmente de recuperar la voz usurpada por los grandes monopolios políticos y económicos nacionales y transnacionales: “queremos contar el cuento de nuevo, pero esta vez desde nuestra propia experiencia y con nuestro propio lenguaje. Queremos contar aquello que pasa en nuestros barrios, en nuestras calles, en los colegios, al interior de diferentes organizaciones y grupos sociales, y la forma como esta cantidad de experiencias generadas por personas y colectividades diversas se vienen reuniendo en procesos que apuntan hacia un trabajo articulado, conjunto, solidario, vinculante y organizado en torno a una nueva concepción de desarrollo y de participación ciudadana. Y ahora vamos a contar estas historias un grupo de personas y organizaciones dedicadas e interesadas en rescatar las narraciones, las tradiciones, las acciones y trabajos colectivos, las formas de pensar, las habladurías, los mitos, las crónicas, los episodios, las anécdotas, las relaciones y demás manifestaciones sociales, culturales y políticas que circulan en nuestras comunidades.”

Si miramos detenidamente vemos que parte de los intereses que se quiere reivindicar desde los procesos de comunicación comunitaria es precisamente el trabajo “articulado, conjunto, solidario, vinculante y organizado”, lo que de entrada riñe con la fragmentación en sectores que propone la visión institucional.

Esto porque a pesar de que la participación de los sectores sociales en los procesos de comunicación se da también en términos sectoriales (los jóvenes, las mujeres, las madres comunitarias, los grupos de adultos mayores, los culturales se reúnen a partir de unos intereses concretos), en la práctica se apunta a un proceso integrador en el que puedan participar los vecinos en general, sin distingos de sexo, raza, religión, ideología, condición sociocultural, educativa o económica.

Y si tenemos en cuenta que, también en la práctica, encontramos, por ejemplo, grupos juveniles en los que participan hombres y mujeres, escolares y desescolarizados, mestizos, zambo y negros, católicos y cristianos, estaríamos acudiendo a una segmentación sectorial que no corresponde en esencia a las dinámicas propias de los grupos que vienen generando procesos de comunicación comunitaria en sus territorios.

Ahora, hay que entender que el escenario de la sectorización corresponde más a las necesidades de planeación para la inversión que requiere el establecimiento, y se ajustan, en este sentido, a las propuestas de fragmentación que requiere el modelo de desarrollo impuesto, que a las dinámicas, problemáticas y necesidades propias de las comunidades.

¿Existe algún desarrollo institucional en torno a la comunicación comunitaria? (Política pública de Comunicación Distrital o proyecto de ella)

Efectivamente existe un desarrollo institucional en torno a la definición de la política pública de comunicación comunitaria para el distrito. Desde el año 2005 se vienen implementando en los diferentes territorios locales y a nivel distrital una serie de acciones conducentes a la recolección de insumos para la construcción de la política pública, con un énfasis en el escenario comunitario. Pero desafortunadamente el debate público en torno al tema se ha centralizado en contenidos que si bien aportan a la discusión, no son el fundamento de ella.

Por ejemplo, gran parte del debate ha hecho énfasis en el tema de la pauta publicitaria, lo que ha implicado desviar la atención sobre la participación en los recursos públicos a los que pueden acceder los medios comunitarios, dejando de lado el análisis necesario sobre temas como la incidencia de los procesos de comunicación comunitaria en el desarrollo social, la participación ciudadana, la ingerencia de las comunidades en los procesos de planeación participativa del desarrollo local desde la implementación de procesos de comunicación e información sobre las inversiones, etc.

Tema de los medios o procesos comunicativos

¿Existen procesos institucionales, organizativos o comunitarios de sistematización de experiencias y procesos?

PLANETA PAZ: Mesa bogotana de comunicaciones.
Propuestas de lineamientos de políticas públicas de comunicación comunitaria para Bogotá.
Agenda social sobre el derecho a la comunicación
Proceso de emisoras comunitarias para ciudades capitales
EXPERIENCIAS DISTRITALES: Mesa interistitucional
Encuentro Distrital de Comunicación Comunitaria de 2005
Procesos de DRP Enrédate en 2005
Proyectos cuyo eje era comunicación para la reconciliación (en el marco del desarrollo del PDD) abría que buscar los datos de los proyectos. Yo tengo uno: Comunicar para reconciliar, un reto de la ciudadanía, ejecutado en el 2006 por Nuevo arco iris y Fundación Hemera.
Diplomado de la UNAD del 2007
ESPERIENCIAS LOCALES: Redes y colectivos de comunicación y FDL
Enrédate en Kennedy, Negativa y Ciudad Bolívar (2006 y 2007)
Experiencias locales de la redes (conozco las de RUU, Engativá, San Cristóbal y Kennedy)
Sistema Local de comunicación en Kennedy
Proyectos implementados en el ámbito escolar
Proyecto ECO – Universidad pedagógica (Janneth Rozo tiene datos)
Centro de comunicaciones Paulinas ha implementado muchos procesos territoriales en radio y video escolares.
Comunicar (como proyecto de autogestión en la asesoría en la implementación de proyectos en comunicación y medios escolares)
NUEVOS ACTORES: Hay un gestor, Raul Benitez, de REDSOCIAL, una ONG que surgió el año pasado en el marco del diplomado de la UNAD. El hombre es bueno y tiene información sobre el proceso en este momento. Ha sistematizado la experiencia del diplomado, ha acompañado el proceso de Planeta paz y el hombre es muy juicioso en lo que tiene que ver con documentación.

¿Qué instituciones Distritales están alrededor del tema de la comunicación comunitaria?

Desde la administración distrital se conformó la Mesa interistitucional de comunicación comunitaria, en la que participan el Alcalde Mayor o su delegado, el Secretario de Gobierno o su delegado, el Secretario de cultura, recreación y deporte o su delegado, el Secretario de educación o su delegado, el director del IDPAC o su delegado, el gerente de Canal Capital o su delegado así como dos representantes de cada uno de los siguientes sectores de la sociedad civil y de los colectivos y redes comunitarias de comunicación con sede en Bogotá: medios escritos o gráficos, medios sonoros, medios audiovisuales, ONGs cuyo objeto social se relacione con actividades de comunicación comunitaria y las facultades de comunicación, ciencias humanas y/o sociales. (así está en el acuerdo aprobado por el Concejo)

¿Cual sería la legislación-normatividad nacional y Distrital para estas actividades comunicativas?

NACIONAL
RADIO (Normas que regulan el ejercicio de la comunicación sonora comunitaria)

Constitución Política de Colombia. 1991, Con especial atención a los artículos: 2, 20, 75, 103
LEY 74 DE 1966 (Diciembre 15) Por la cual se reglamenta la transmisión de programas por los servicios de radiodifusión.
LEY 72 DE 1989 (Diciembre 20) Por la cual se definen nuevos conceptos y principios sobre la organización de las telecomunicaciones en Colombia y sobre el régimen de concesión de los servicios y se conceden unas facultades extraordinarias al Presidente de la República.
LEY 74 DE 1966 (Diciembre 15) Por la cual se reglamenta la transmisión de programas por los servicios de radiodifusión.
LEY 14 DE 1991 (Enero 29) Por la cual se dictan normas sobre el servicio de televisión y radiodifusión oficial
LEY 1098 DE 2006 (Noviembre 8) Por la cual se expide el Código de la Infancia y la Adolescencia. En particular artículos 34 y 47
DECRETO 1445 DE 1995. Por el cual se adopta los Planes Técnicos Nacionales de Radiodifusión Sonora en Amplitud Modulada (A.M.) y en Frecuencia Modulada (F.M.) y se dictan otras disposiciones.
DECRETO 1446 DE 1995. Por el cual se clasifica el servicio de Radiodifusión Sonora y se dictan normas sobre el establecimiento, organización y funcionamiento de las cadenas radiales.
DECRETO 1447 DE 1995. Por el cual se reglamenta la concesión del servicio de radiodifusión sonora en gestión directa e indirecta, se define el Plan General de Radiodifusión Sonora y se determinan los criterios y conceptos tarifários y las sanciones aplicables al servicio.
DECRETO NÚMERO 1981 DE 2003 (Julio 16) Por el cual se reglamenta el Servicio Comunitario de Radiodifusión Sonora y se dictan otras disposiciones.
DECRETO NÚMERO 1900 DE 1990 (Agosto 19) Por el cual se reforman las normas y estatutos que regulan las actividades y servicios de telecomunicaciones y afines.
DECRETO NÚMERO 348 DE 1997 (Febrero 13) Por el cual se modifica parcialmente el Decreto 1446 de 1995.
DECRETO NÚMERO 1021 DE JUNIO 18 DE 1999 Por el cual se determinan los alcances de las expresiones aportes, colaboraciones, auspicios y patrocinios de que tratan los Decretos 1446, 1447 de 1995 y 348 de 1997.
DECRETO NÚMERO 1620 DE 2003 (Junio 13) Por el cual se modifica la estructura del Ministerio de Comunicaciones y se dictan otras disposiciones.
DECRETO NÚMERO 1972 de 2003 Por el cual se establece el régimen unificado de contraprestaciones, por concepto de concesiones, autorizaciones, permisos y registros en materia de telecomunicaciones y los trámites para su liquidación, cobro, recaudo y pago.
DECRETO NÚMERO 243 DE 2005 (Febrero 7) Por medio del cual se modifica el Decreto 1446 de 1995.El Presidente de la República de Colombia, en ejercicio de sus facultades constitucionales y legales, especialmente las consagradas en el numeral 11 del artículo 189 de la Constitución Nacional, la Ley 74 de 1966 y la Ley 80 de 1993.
Normas afines al servicio de radiodifusión que deben implementarse durante el ejercicio de la Radiodifusión Sonora Comunitaria.
Ley 23 de 1982: sobre derechos de autor
Ley 30 de 1986: adopta el Estatuto Nacional de Estupefacientes
64
Ley 130 de 1994: dicta el Estatuto Básico de los partidos y movimientos políticos
Ley 134 de 1994: dictan normas sobre mecanismos de participación ciudadana
Ley 137 de 1994: regula los Estados de Excepción
Ley 163 de 1994: expide disposiciones en materia electoral.
Ley 248 de 1995, artículo 8, literal g, programas para erradicar la violencia contra la mujer
Ley 198 de 1995: define utilización símbolos patrios
Ley 397 de 1997: dictan normas fomentos y estímulos a la cultura
Ley 996 de 2005: Por medio de la cual se reglamenta la elección de Presidente de la República
Ley 1098 de 2006: Por la cual se expide el Código de al Infancia y la adolescencia
Decreto 1967 de 1991: reglamenta el uso de los símbolos patrios
Decreto 1983 de 1991: dicta normas sobre transmisión de obras musicales
Decreto 2425 de 1991: declara el mes de octubre como del artista nacional.
Decreto 677 de 1995: reglamenta publicidad medicamentos
Decreto 1721 de 2002: normas sobre derechos de autor
Decreto número 1981 de 2003


Plan de desarrollo distrital 2005-2008 y seguramente el 2009-2012
Acuerdo Distrital Nº 292 de 2007 del Concejo de Bogotá, “por medio del cual se establecen los lineamientos de política pública, en materia de comunicación comunitaria en Bogotá, se ordena implementar acciones de fortalecimiento de la misma y se dictan otras disposiciones”.

¿Para usted cual es la problemática más sentida en materia de comunicación comunitaria?

La primera, entender la comunicación popular como un proceso social de diálogo comunitario, que promueva el debate permanente en torno a los devenires propios de las comunidades. Esto porque, si observamos el proceso como se ha venido presentando, ya no en el escenario institucional sino en el comunitario, muchas organizaciones que trabajan en este frente no tienen procesos con la comuni­dad. Se ha comenzado a reconocer la necesidad de rescatar la voz comunitaria e, incluso, de ponerla a circular, pero ello no lo es todo, porque este proceso implica un trabajo directo no sólo en la comunidad sino con ella, por aquello de saber qué opina la gente. Es más, si se mira bien, se supondría que el comunicador popular pertenece a la comunidad, hace parte de ella (de una manera distinta a aquel que se va para su trabajo sin importarle lo que pasa en el barrio, pero de todas formas hace parte de ella).


Creo, entonces, que los procesos de comunicación comunitaria se han querido introducir, por parte de algunos sectores y algunos actores específicos con intereses bien definidos (como las pautas del distrito que, para el año 2007 han sumado un total, en todos los medios, de 6 mil millones de pesos, si no estoy mal) en los terrenos del mercado. Así, estos medios ya no corresponden tanto al escenario de la cultura, como apunta su esencia, sino más bien a los campos de la economía y de la política (ahora resulta que necesitamos una normatividad para poder seguir haciendo lo que se ha hecho por siglos).

Aquí están, mi estimado, las apreciaciones que tengo sobre los interrogantes que me plantea.

lunes, 14 de enero de 2008

TALLER PLAN DE GESTIÓN COMUNITARIA

FORTALECIMIENTO ORGANIZATIVO, PLANIFICACIÓN PARTICIPATIVA DEL DESARROLLO Y FORMULACIÓN DE PROYECTOS DE INVERSIÓN

San Carlos de Guaroa - Meta - Colombia
17 y 18 de diciembre de 2007


Caracterización de asistentes

*El 66% de los asistentes al taller era población campesina (personas dedicadas a las labores del campo).

*El 93% de los asistentes fueron hombres, sólo participó una mujer.

*El 86% de los asistentes eran mayores de 40 años. Sólo participaron 2 jóvenes.

*El 100% de los asistentes pertenecían a alguna organización social (JAC, Asociación de usuarios del servicio de salud.

Características generales del proceso organizativo

Las organizaciones sociales participantes tienen dificultades de planeación de sus actividades.

La participación de los habitantes de la región en los procesos organizativos se ha disminuido significativamente por motivos como:

Sus gestiones no tienen mayores resultados frente a la administración municipal.

Las actividades laborales no dejan tiempo para la participación en las organizaciones sociales.

Los líderes de la mayoría de organizaciones son los mismos desde hace mucho tiempo. Esta falta de renovación en la estructura de las organizaciones no permite, muchas veces, proponer nuevas dinámicas.

La participación de los jóvenes en el proceso organizativo es muy reducida.

Muchas de las necesidades básicas de la región (servicios públicos, vías, medios de transporte, fuentes de trabajo, entre otras) que eran las que antes congregaban a los ciudadanos en torno al trabajo comunitario y la acción comunal, se han venido supliendo paulatinamente, por lo que la gente ya no encuentra muchos motivos concretos sobre los cuales desarrollar acciones colectivas.

La falta de capacitación y formación sobre los procesos organizativos, la participación ciudadana y las dinámicas del desarrollo social integral para la región, han permitido que se reproduzcan prácticas tradicionales en la toma de decisiones, en los procesos de representación y en la definición de las acciones para la resolución de las problemáticas, necesidades y conflictos propios de las comunidades.

La participación de sectores como las mujeres y los jóvenes de la región en los procesos es incipiente, porque históricamente no han sido percibidos como actores aportantes en los procesos de construcción social y comunitaria. La dirección y la gestión propias del trabajo comunitario ha sido más tarea de los “hombres de la casa” que de las mujeres y los jóvenes, a pesar de que ellos contribuyen en las labores de una manera operativa.

Las relaciones de poder son muy marcadas al interior de las comunidades y de subprocesos organizativos. Los participantes expresan que en muchos casos las decisiones son tomadas por los representantes y dignatarios delegados sin que se presente ninguna interacción entre ellos y las comunidades. En este sentido, los procesos de toma de decisiones se hacen de manera personalista y, pareciera, no permiten la vinculación directa del conjunto comunitario en la identificación de las problemáticas y necesidades. Esto ha llevado a que muchas de las decisiones tomadas no correspondan realmente a los problemas de las comunidades, con su consecuente malversación de fondos.

La búsqueda de oportunidades laborales (qué es, al final, la búsqueda del sustento diario) no permite que muchos de los habitantes de la zona intervengan directamente en los procesos organizativos de sus comunidades. Eso porque, según señalan algunos participantes, las condiciones laborales propuestas en los cultivos de palma africana son inequitativas. Al convertirse la región en una de las más importantes a nivel nacional en producción y próximo tratamiento de la palma africana, gran parte de la economía regional está comenzando a depender de este cultivo, siendo él mismo muy costoso en términos de inversión, por lo que los grandes hacendados e inversores nacionales y extranjeros son quienes se están haciendo cargo de los procesos productivos de la región, en detrimento de las condiciones, laborales, socioeconómicas y culturales de los habitantes de la zona. En este contexto laboral, la gente tiene que dedicarle más tiempo al trabajo, dando como resultado la poca intervención de los trabajadores en los procesos organizativos, entre otras consecuencias.

El proceso organizativo depende en gran medida de las relaciones que los dirigentes de las organizaciones establecen con las entidades municipales y con los funcionarios. En este sentido, existe una marcada filiación partidista (qué corresponde más a las afinidades de los dirigentes comunitarios con los funcionarios de turno), que no permite una mirada integral y estructural de los procesos de desarrollo que se planifican e implementan en la región.

Existe un gran desinterés de muchas comunidades por lo que pasa en otros lugares de la región, por lo tanto, en sus procesos organizativos. El trabajo comunitario ha tendido a solucionar problemas hacia adentro de las comunidades, pero en el momento de colaborar con otras JAC, por ejemplo, el trabajo se dificulta.

No existe una mirada integra del territorio, lo que lleva a que las acciones propuestas y desarrolladas no contribuyan muchas veces al desarrollo social integral de la región.

Caracterización general de las problemáticas y necesidades de las comunidades participantes

Frente al ejercicio diagnóstico y priorización de problemas y necesidades de sus comunidades, participantes los participantes señalaron las siguientes:

*Servicio de salud
*Dotación
*Descentralización
*Diagnósticos poblacionales sobre enfermedades más comunes
*Mejoramiento de la infraestructura de servicios públicos domiciliarios para la prevención de enfermedades relacionadas con ellos (Dengue y otros),
*Formación descentralizada en procesos de prevención de accidentes y enfermedades.

Vías y transporte


*Construcción de tramos de carretera que comunican con algunas veredas.


*Mantenimiento de tramos de vías


*Prestación de servicio de transporte para algunas veredas que no lo tienen.

Servicios públicos


*Universalización del servicio de agua en la región (hay algunos lugares ubicados tanto en el casco urbano como en la zona rural que aún no cuentan con el servicio).


*Universalización del servicio de alcantarillado en la región (hay algunos lugares ubicados tanto en el casco urbano como en la zona rural que aún no cuentan con el servicio).


*Universalización del servicio de energía en la región (son muy pocas las zonas sin cobertura por lo que, como señalan algunos participantes, el costro de la universalización sería mínimo y de beneficio para las comunidades faltantes muy grande).


*Para el caso en que los procesos de inversión no destinen recursos para suplir estos servicios públicos, generar procesos de capacitación para que la gente misma realice el tratamiento de las aguas.

Educación


*Sostenimiento de los docentes en escuelas veredales que no cumplen con el requisito del MinEducación de cupo mínimo de 25 o 35 estudiantes.
Esta planta docente debe comprometerse con el proceso educativo. Los participantes señalan que algunos profesores, siendo asignados tiempo completo a las escuelas, trabajan un par de días y un par de horas.


*Transporte para los niños de las escuelas veredales, a quienes les toca realizar recorridos de dos y tres horas para ir a estudiar. Esta circunstancia ha intervenido en gran medida en los procesos de deserción escolar en las veredas.
Procesos de formación e información con padres de familia frente a la importancia de enviar a los niños a la escuela.


*Dotación de las escuelas a partir de las necesidades de los estudiantes, los profesores y sus procesos, no de las expectativas tecnisistas del ministerio y demás entidades departamentales y municipales.


*Procesos del alfabetización de población mayor

Conclusiones generales del proceso

Dificultades

Se señaló por parte de los participantes de las veredas que si el proceso implementado por “la petrolera” se había desarrollado en el área de influencia de San Martín, por qué se habían tenido que desplazar a San Carlos de Guaroa cuando el desplazamiento tuvo que haber sido al revés (de San Carlos a San Martín).


Se señaló por parte de los asistentes en general que el proceso se debió programar en horarios no laborales, para no interferir con los trabajos que se tienen pendientes por parte de los participantes. Señalan ellos que si así hubiera sido, la participación de la gente habría sido más amplia, porque habían muchas más personas interesadas en el proceso.

La convocatoria debe contemplar una participación más activa de los jóvenes y las mujeres. Y aunque se hizo evidente que podían haber participado, los mismos asistentes no l@s invitaron pensando en que la invitación era exclusiva para ellos.


Los tiempos para el desarrollo de la capacitación son reducidos, por cuanto no se alcanzan a abordar (por lo menos el toda su complejidad) los diferentes temas propuestos.

Sugerencias

La población participante es muy receptiva a nuevos conocimientos y tienen la disposición para asistir a este tipo de procesos.

A estos procesos de planeación participativa del desarrollo y proyectos de inversión con las comunidades deben vincularse las administraciones municipales. Se podrían proponer también como un espacio de interlocución entre las administraciones y las comunidades.

Con respecto a la participación de los jóvenes se señala que han de ser incluidos en la medida en que algunos de ellos ya se quieren comenzar a hacer cargo de los procesos organizativos en sus comunidades desde las JAC y los diferentes comités y asociaciones existentes.


Con respecto al sector de mujeres, los participantes señalan que se hace necesario que ellas participen en la toma de dediciones y que asuman un nuevo papel en la construcción de sus comunidades, para que no sigan jugando un papel ornamental o netamente funcional.


Algunas personas preguntan si además del proceso de capacitación, “la petrolera” no podría continuar financiando algunos proyectos de inversión, sobre todo ahora que con la capacitación se tienen más claros los procesos de planificación y de inversión social. Se propone compartir los resultados señalados en este documento con la administración municipal, con el fin de que sean tenidos en cuenta como insumos en e proceso de planificación a desarrollar por parte del gobierno entrante.

jueves, 29 de noviembre de 2007

Comunicación y desarrollo social


Jenny Carolina Pérez Baquero, estudiante de comunicación de INPAHU, ha desarrollado un interesante trabajo de reportería audiovisual en el conversatorio "Comunicación alternativa y su incidencia en el desarrollo social " organizado el pasado mes de octubre por la Corporación El Taller. Este conversatorio desarrollado en la localidad de Kennedy, en el que participaron actores locales de la comunicación comunitaria, se propuso como un nuevo aporte de las organizaciones sociales a los procesos de reflexión y análisis de las realidades territoriales, espacios necesarios que se convierten en escenarios de debate de aquellos temas que intervienen diorectamente en los procesos de desarrollo de social de nuestras comunidades.

Este trabajo fue acompañado en su realización por un grupo de muchachos que se vienen reuniendo en una experiencia virtual denominada Makondo Universal.

Descubramos en seis capítulos de 1:30 min. aprox. cada uno, "cómo la comunicación alternativa puede incidir dentro del desarrollo social de una comunidad", según diría la autora del trabajo que continúa.

PINCHE LINK

miércoles, 28 de noviembre de 2007

LA RESPONSABILIDAD SOCIAL DE LOS MEDIOS DE COMUNICACIÓN COMUNITARIOS

La siguiente es la ponencia presentada por nuestro compañero y amigo Raúl Benitez, de Red Social, en el FORO DISTRITAL DE POLÍTICA PÚBLICA DE COMUNICACIÓN COMUNITARIA, organizado por Planeta Paz, Red Social, la Universidad Centran y el IDPAC, desarrollado los días 23 y 24 de Noviembre 2007.
LA RESPONSABILIDAD SOCIAL DE LOS MEDIOS DE COMUNICACIÓN COMUNITARIOS

Intervención de Raúl Benítez Ortega
Director Ejecutivo de la Fundación Red Social de Medios de Comunicación
REDSOCIAL

Quiero, en primer lugar, agradecer a las directivas de la Universidad Central, al Rector, Dr. Guillermo Páramo, a la Dra. Ligia Echeverri de Ferrufino, Decana de la Facultad de Ciencias Sociales, Humanidades y Artes por su apoyo para la realización de este Foro y por acogernos en esta, su casa; a la Directora del Instituto Distrital para la Participación y Acción Comunal, Dra. Olga Beatriz Gutiérrez, por el apoyo logístico brindado a través de la Dirección de Comunicaciones del IDPAC. A Planeta Paz por su invaluable ayuda a través de la Mesa Bogotana de Comunicaciones en la movilización social, académica e institucional para materializar esta idea del Foro de Política Pública de Comunicación Comunitaria que la Red Social de Medios propuso e impulsó respetuosamente en nombre de todos los medios comunitarios desde el proceso de formación y construcción de Redes Sociales de Comunicación de la UNAD (1).

Agradezco igualmente a las Universidades que se han vinculado a este evento: la UNAD, la Distrital, la Minuto de Dios, la Católica, la Santo Tomás, la Cooperativa, la Tadeo, entre otras; y a las organizaciones y colectivos que vienen trabajando la comunicación comunitaria como SIPAZ, el Centro de Comunicación Social Paulinas, la Corporación Comunicar, la Red Colombiana de Radios Comunitarias RECORRA, a la Red Social de Medios de Comunicación y a los compañeros agrupados en los escenarios de formación de la UNAD y de la Universidad Distrital, entre otros, quienes cumplen su misión de manera paciente y persistente, con un gran sentido de compromiso frente a la Comunicación Comunitaria, demostrado a lo largo de varios años. Estoy seguro que con estas organizaciones y colectivos, los medios comunitarios y alternativos pueden sentirse legítimamente representados en sus intereses, sin temores ni reservas. La única razón para no hacerlo es que tales intereses sean absolutamente divergentes e incompatibles, por lo demás, tenemos entre manos una tarea que apenas comienza.

Me ha correspondido en esta jornada de trabajo hacer referencia a un tema que ha sido objeto de diversos eventos académicos, sociales y empresariales: la Responsabilidad Social de los Medios de Comunicación.

No es la primera vez que se habla de ella, pero hoy lo haremos desde la perspectiva de los medios comunitarios; de tal manera que por la brevedad del tiempo, voy a meter el dedo directamente en la llaga para señalar la responsabilidad que como comunicadores de lo público -comunitario tenemos con la sociedad. Con esta exposición pretendo incitar el debate sobre el tema que hoy nos congrega.

El pasado mes de agosto se realizó el Primer Encuentro Nacional de Responsabilidad Social, “Colombia Responsable”, organizado por Corferias, en donde varios comunicadores comunitarios escuchamos atentamente la visión que tienen los Grandes Medios de Comunicación Comerciales de Colombia y América Latina sobre el concepto de la Responsabilidad Social. Por supuesto, estaban en primera fila los medios de siempre: Caracol, RCN y la Casa Editorial El Tiempo, así como la Cadena O’Globo de Brasil.

Lamentablemente, no hubo allí un espacio para hablar de nosotros y mostrar nuestra visión al respecto. Tuvimos que soportar que ante el gobierno, los empresarios, las agencias y organismos de cooperación y ante las organizaciones sociales, se conocieran varios planteamientos cuestionables de quienes hacen de la información, la cultura, la educación y el entretenimiento una mercancía que se vende al mejor postor en el afán por capturar consumidores según las reglas del mercado y no por cautivar audiencias según las reglas de la democracia.

Allí se tomaron una vocería de la que no son dignos y presentaron la producción de algunos seriados de televisión, donde la temática central gira alrededor de fenómenos como el tráfico de personas, la explotación sexual y el sicariato, por citar algunos de los temas abordados.

Destacaban cómo algunas producciones habían recibido el beneplácito y reconocimiento de entidades como la Organización Internacional para la Migraciones, OIM, lo que les permitió vender muy bien dichas producciones en el mercado internacional. Hablaron de los resultados económicos de tales seriados, de lo satisfechos que estaban los accionistas de estos medios frente a los beneficios obtenidos y resaltaron que una de las responsabilidades sociales de los canales consistía precisamente en garantizar esos beneficios, además de cumplir con sus obligaciones legales y fiscales como empresas comerciales que son.

De lo que nunca hablaron fue del impacto que esas producciones tuvieron sobre el imaginario colectivo de los televidentes, ni mencionaron si alrededor de los temas tratados se hicieron debates públicos, si se analizó la problemática y se produjo algún cambio o reducción en las cifras que manejan las autoridades dentro de las muchas variables estadísticas en materia de prostitución, secuestros y desapariciones con fines de explotación sexual y homicidios.

Hicieron referencia en particular a algunos seriados y dramatizados que se transmitieron en horario Triple A como “Sin tetas no hay paraíso” o “Todos quieren con Marilyn”, que, en el encuentro de Corferias, estuvieron acompañados de una magnífica presentación como si entre los asistentes al evento pudiera haber algún potencial comprador.

Paulo Laserna Phillips, de Caracol, señalaba que los temas tratados en estos dramatizados eran el resultado de una política de responsabilidad social empresarial adoptada por el canal para denunciar tales fenómenos y alertar a la sociedad sobre la degradación de la dignidad y la explotación humana que las mafias vienen propiciando en nuestro país. Que para ello habían contado con el acompañamiento y asesoría de las autoridades responsables de combatir estos fenómenos delincuenciales. Pero dejó de lado algo que él mismo dijo sobre la responsabilidad de los medios: que era necesario reconocer que todo lo que hagan o dejen de hacer tiene efecto en el público. Paradójicamente, una de esas acciones es la explotación con fines comerciales de temas que deben ser, mejor, objeto de profundo análisis público para la búsqueda y aplicación de soluciones.

Entonces, porqué razón si se mostraron los índices de sintonía, el share, la estrategia de marketing y otros tópicos relacionados con el tema, no presentó un informe sobre el impacto real que estos contenidos tienen sobre la audiencia. En este punto, resulta oportuno cuestionar porqué el espacio del defensor del televidente es una franja de media hora a las 12:30 de la noche, donde además no se genera una interacción con la audiencia para conocer sus impresiones y las enseñanzas que tales producciones le dejan. El análisis de contenidos y los espacios para la formación de opinión pública también merecen un horario triple A.

Mientras los grandes medios comerciales son medidos y clasificados por el Estudio General de Medios, es urgente y necesario desarrollar otros estudios y definir otros indicadores para medir el impacto que los contenidos de los medios tienen en la sociedad y los efectos sobre las conductas, los principios y valores de los individuos. Medición que debería ser considerada mucho más importante que el rating, a la hora de tomar decisiones sobre la financiación de estrategias y campañas de divulgación, información y comunicación.

Con esto quiero señalar que los medios comunitarios no son ajenos a esa responsabilidad social, dado que muchos contenidos sirven de modelo para que las audiencias adopten o modifiquen sus comportamientos, expresiones y formas de percepción, tanto individuales como colectivas. Luís Jorge Garay, advertía hace ya varios años que la nuestra era una cultura mafiosa; esto, para señalar que en Colombia se le da más valor a la viveza y la astucia que los individuos desarrollan para sacar provecho de otros y escalar social y económicamente, sin importar cómo, ni a qué precio.

Cuántas jóvenes en el país, después de ver “Sin tetas no hay paraíso” acarician la posibilidad de convertirse en “modelos prepago”, o quizás ya lo han hecho ante la promesa de dinero “fácil” y “rápido” para escalar y alcanzar determinadas metas individuales. Cuánto han servido para muchos jóvenes que chocan de frente contra la falta de oportunidades para su futuro, aquellos argumentos expuestos en dramatizados semejantes, que les pueda haber inspirado esas mismas ideas alrededor del sicariato o el narcotráfico como única salida para superar la miseria y la exclusión.

Marcando la diferencia

Queremos aprovechar este escenario para proponer, de una vez y para siempre, que los límites que separan a los grandes medios de comunicación comerciales de los comunitarios o alternativos queden claramente definidos.

Para nosotros, el derecho fundamental a la información oportuna, veraz e imparcial, no se negocia, sino que se ejerce. En este sentido, vale decir que nuestra primera responsabilidad social es la de ser promotores y defensores de estos derechos sociales, culturales y colectivos. Estos son irrenunciables, inalienables e imprescriptibles.

La segunda responsabilidad consiste en hacer visible el espectro de oportunidades a las que pueden tener acceso las audiencias sin renunciar a sus principios y valores y sin que las conductas que ellas adopten resulten negativas o vulneren la dignidad humana. Somos responsables de iluminar otros caminos de esperanza y dignidad para la ciudadanía.

Como formadores de opinión pública, tenemos una responsabilidad pedagógica, debemos educar y difundir el conocimiento sobre el concepto de lo público, de la ciudadanía y de cómo ésta se ejerce. Los comunicadores comunitarios no hacemos de la Responsabilidad Social un acto aparente de buena voluntad y de falsa generosidad filantrópica al tenor de los beneficios tributarios que el Estado otorga a las empresas, deducibles de sus obligaciones por el impuesto de Renta. Conjugamos la responsabilidad social como una acción dirigida a promover el desarrollo humano, la calidad de vida digna y la reivindicación de los derechos fundamentales de los individuos y de las comunidades de territorios marginados o vulnerables.

En otras palabras, los comunicadores y periodistas que participamos de lo comunitario somos y vivimos la responsabilidad social en nuestros actos cotidianos y la ejercemos a través del uso y apropiación colectiva de los medios de comunicación, no como un negocio, sino como un servicio público para alcanzar la paz y garantizar la democracia.

En defensa de lo público.

Si bien es cierto que la actividad económica y, en particular, la iniciativa privada son libres dentro de los límites del bien común, es importante observar que también existe la iniciativa ciudadana, abierta, colectiva, pública, que también requiere de políticas para su protección.
Así, la democratización de la propiedad de los medios de comunicación también es un derecho fundamental, como lo es el libre acceso a ellos, amparado en las libertades de expresión y de fundar medios masivos de comunicación, con arreglo a las leyes.

En nombre de lo comunitario se ha favorecido por mucho tiempo el monopolio de los medios de comunicación. Un claro ejemplo de ello ocurre en la actualidad con la Televisión Comunitaria que en Bogotá y en otras regiones del país ha sido aprovechada por un grupo de oportunistas que terminan vendiendo y entregando a manos de las multinacionales de la televisión por cable muchos de estos sistemas televisivos que le pertenecen a las comunidades. En nombre de lo comunitario se viene haciendo negocios privados que atentan contra la democracia y los derechos fundamentales de los ciudadanos.

Quién se hace responsable por esta pérdida cuando la Comisión de Televisión y el Ministerio de Comunicaciones actúan más como reguladores del mercado, garantizando a los intereses privados el crecimiento del número de sus consumidores. Parece no importarles la formación de audiencias informadas y calificadas para ejercer sus derechos a favor de la democracia y de lo público. El Estado también tiene su cuota de responsabilidad en este sentido.

Una política pública de comunicación comunitaria deberá ponerle freno a la paulatina desaparición de muchos medios comunitarios como una sutil forma de censura y restricción a las libertades, con el objeto de consolidar verdaderos procesos sociales de transformación donde los periodistas cívicos y comunicadores sociales le apunten al fortalecimiento de la democracia, la convivencia pacífica y al desarrollo del país, a través de estos medios de comunicación.

Nuestras responsabilidades con la sociedad.

Pensemos entonces, ¿Para qué las comunidades quieren tener medios de comunicación y cuál es el papel del comunicador o periodista con relación a los medios comunitarios? Para propiciar la participación, generar procesos de inclusión social y de visibilización de grupos humanos marginados; para promover la solidaridad ciudadana, educar y formar a la ciudadanía en valores y principios éticos que conduzcan a la reconciliación y la convivencia pacífica; para ejercer control social y político sobre la gestión pública con el fin de garantizar la transparencia y la lucha contra la corrupción; para construir una cultura de diálogo, civilidad, concertación, entendimiento y tolerancia en un escenario de diversidad étnica, lingüística y cultural como la nuestra; para la movilización de diversos sectores y actores tanto sociales, como públicos y privados hacia la efectiva solución de los problemas y conflictos que aquejan al país; para promover y defender los derechos humanos, económicos, sociales, culturales, colectivos y ambientales de los colombianos, entre otros. Todo esto compone el amplio espectro de la responsabilidad social de los medios comunitarios, que sin muchos recursos y con gran esfuerzo, la vienen cumpliendo.

Entonces, ¿Porqué no considerarnos merecedores del apoyo de los organismos de cooperación internacional, de la academia, del gobierno y el sector público, de los empresarios y gremios económicos que en breve tendrán que adoptar masivamente políticas de Responsabilidad Social Empresarial alrededor de la futura norma ISO-26000 y de todos los demás actores de la sociedad civil? ¿Por qué no merecer , en estos escenarios, la solidaridad de los sectores populares, de las organizaciones comunales y de la ciudadanía en general para proteger algo que es de todos?

En este punto es que cabe cuestionar a los grandes medios comerciales, a la academia y a las nuevas promociones de periodistas y comunicadores que al final de cada semestre salen a hacer fila en Caracol, RCN y El Tiempo con su hoja de vida bajo el brazo, sobre si están realmente cumpliendo con esa responsabilidad de ser gestores sociales del desarrollo y promotores de la reconciliación y la convivencia pacífica. El escenario de los medios comunitarios requiere hombres y mujeres concientes de estas responsabilidades y dispuestos a asumir un sólido compromiso con el país para cumplirlas cabalmente.

Un proyecto de poder ciudadano.

Si alguien pregunta sobre la razón por la cual tantos medios comunitarios, periodistas y organizaciones sociales se congregan para dar inicio al proceso de formulación de una política pública, con el apoyo de la academia y de las instituciones, es evidente que podemos reconocer que la comunicación comunitaria es, para todos nosotros, un proyecto político que ha de construirse colectivamente.

Pero no debemos confundirnos. Si hemos acudido a este llamado es porque estamos dispuestos a hacer valer el derecho a la información y los demás derechos conexos, en nombre de la ciudad y de los ciudadanos. Esa es una gran responsabilidad que pesa sobre los hombros de todos los que estamos involucrados en esta actividad.

Los recientes eventos políticos electorales han confirmado que los periodistas, comunicadores y medios comunitarios perdemos legitimidad y credibilidad frente a las comunidades cuando resultamos metidos en un espacio con el cual tenemos la obligación de mantener prudente distancia y unas cordiales y respetuosas relaciones. Para decirlo de una manera más gráfica, la política y el periodismo son hermanos, hijos de una misma madre: la democracia; pero han sido engendrados por distinto padre: la política por el poder y el periodismo por el derecho, derecho a la libre expresión e información. Por lo tanto, no resulta aceptable aplaudir esas relaciones incestuosas entre la política y el periodismo. Es nuestra responsabilidad ocupar el lugar que nos corresponde pues el poder y el derecho le otorgan a la política su propio escenario, donde el periodismo debe mantener sus ojos atentos para cuidar los intereses de la democracia cuando está en juego la herencia de nuestro futuro: lo público.

En este sentido, es responsabilidad de los periodistas y también de la política, impedir que el periodismo cívico y los medios comunitarios terminen subordinados a la voluntad de los gobernantes, o de los funcionaros públicos o a cualquier interés ajeno al bien común. Los periodistas y medios comunitarios deben ser siempre autónomos e independientes pero al servicio del interés general de las comunidades. Este es otro de los rasgos distintivos de la comunicación comunitaria que nos define y nos hace diferentes a la lógica de los medios de comunicación comerciales.

Quizás esto último suene como una herejía, pero la verdad es que el periodismo cívico y los medios comunitarios estamos llamados a incidir en todas las políticas del Estado como dinamizadores de la opinión pública e intérpretes y canalizadores de la voluntad colectiva.
Ante este escenario de poder ciudadano, nuestra responsabilidad social es mucho mayor que el de la esfera de la política partidista y electoral. Los hechos cotidianos y las realidades nacionales nos obligan a dignificar este oficio heroico de hacer periodismo e impulsar medios comunitarios en el complejo escenario de conflictos que vive nuestro país y en medio de un convulsionado mundo globalizado.

El reto está puesto sobre la mesa, ¿Cuántos hay entre nosotros que son lo bastante responsables socialmente como para comprometerse y aceptarlo, y cuántos hay que, equivocados frente a esta visión de lo público y lo comunitario de la información y la comunicación, ya están dispuestos a salir en carrera y darle la espalda a este proceso?

Señoras y señores: el balón está en la cancha, ¿a cuántas personas vamos a movilizar para construir esta política? En este juego, la responsabilidad es de todos nosotros. Pasemos de las palabras a la acción y hagámoslo ya.

Muchas gracias.

Bogotá, 23 de Noviembre de 2007 (2).
NOTAS
1 Universidad Nacional Abierta y a Distancia – UNAD.
2 La Alcaldía Mayor de Bogotá, aprobó finalmente y sancionó en esta misma fecha el Acuerdo Distrital Nº 292 de 2007, “por medio del cual se establecen los lineamientos de política pública, en materia de comunicación comunitaria en Bogotá, se ordena implementar acciones de fortalecimiento de la misma y se dictan otras disposiciones”.

Respuesta a “Un remedio contra el olvido”

La estrategia ya conocida de recurrir a los amigos para que hablen de aquellos temas que a uno le interezan, ya comenzó a funcionar. Publicamos el texto enviado por Pacho Cristancho JR., el cual nos deja claras, entre otras, dos cosas: la primera es que las realidades nacionales, las de los grandes monopolios de la información masiva, pero también las nuestras, se circunscriben a los procesos sociales que soportan y a las apuestas sociopolíticas, culturales, económicas e ideológicas que concretan. La segunda cuestión que nos queda clara es la forma como Pacho invierte su tiempo: se la pasa espiando a los periodistas, tomando tinto y conversando con los amigos. Seguramente, como esperamos que sea, este texto es producto de una de las últimas crápulas del autor. Esperamos este no sea su último aporte, por lo que le deseamos unas muy buenas borracheras creativas.
Por: Francisco Cristancho R.

No hace mucho tiempo, recorriendo los pasillos del Congreso, me encontré con un colega haciendo un “falso directo” desde una de las Comisiones Constitucionales. Pacientemente, y robándole tiempo al tiempo esperé a que terminará su “última hora” para hablar carreta un rato.

A los pocos minutos finalizó… “esta es la información de última hora que se produce aquí, en el Congreso de la República. Para el Noticiero… informó…”. Después de saludarlo y halagarlo socarronamente por su locuacidad me atreví a cuestionar la herramienta informativa utilizada, aduciendo que eso era engañar al televidente, quien desprevenido, se tragaría toda la mentira, creyendo que verdaderamente un jueves en la noche los padres de la patria estarían juiciosamente trabajando.

Después de dudar de su propio concepto me respondió que eso “le daba agilidad al noticiero”, y que en vista que salía al aire ese mismo día era bueno que los congresistas aparecieran discutiendo ese tema.

Hablamos de otras noticias que rondaban en ese momento la escena política, de escándalos secretos que iban de boca en boca, de una que otra viejita que se destaca en el edificio legislativo, bien sea por su astucia política, por su veloz y misterioso ascenso o por su menguada inteligencia. Nos despedimos amablemente y quedamos en hablar otro día.

No pude quitarme de la cabeza, ni de la misma parte física en donde me queda la ética, la idea del engaño al cual eran sometidos los trescientos, dos mil, o dos millones de televidentes que “se informarían” con tan patética noticia. Y no era por la noticia como tal, que de importante y de última hora tenía solo el titular, sino por la trampa temporal a que someterían a muchos incautos.

Después de llevar y traer ideas y conceptos y teorías y enseñanzas y consejos en mi mente, después de llegar a una conclusión, de descartarla, de volver a tomarla y volver a descartarla, llegué a una conclusión que, por el momento, me satisfizo, me sacó del problema y la encrucijada ética y me permitió ponerme a pensar en mis vanas cotidianidades, que dejan de ser superficiales cuando realmente se nos vienen encima.

¡Atención!, en ningún momento dije que la conclusión me hubiera dejado tranquilo o sosegado; por el contrario, la conclusión a la cual llegué abriría todo un mundo de reproches, de culpas, de latigazos personales, de desilusiones permanentes y sobretodo de muchísimas más dudas y confusiones.

Los medios de comunicación, los masivos, los tradicionales, los posesionados, los dominantes, los famosos, los grandes, hacen lo que les da la gana con sus lectores, sus televidentes o sus escuchas. Los medios poderosos, inalcanzables, politiqueros y hasta mafiosos, confunden, tergiversan, amarran, esconden, decapitan información. Llegan a la fuente, toman lo que ellos consideran importante, editan la información, la castran, la despedazan, la ordenan a su conveniencia y la tiran como gran noticia a quienes creemos que necesitamos permanecer informados.

¡Que mentira!... Una noche estaba reunido con otro periodista, éste mucho más conocido que el anterior por trabajar en uno de los noticieros con mayor credibilidad del país, le pregunté qué noticias tenía, cuáles creía que debían salir al aire y cuáles eran de mayor interés. Orgulloso por haber cubierto buena parte del Congreso con su cámara y su libreta de notas me contestó que para él tenía cinco noticias buenas, me advirtió que el noticiero como máximo y haciendo una excepción le dejaría sacar tres notas, pero que seguramente solo dos serían emitidas esa misma noche.

Me mencionó cada una de sus noticias, desde la menos importante, hasta la que podría ocupar la primera página de un diario o con la que perfectamente podría “abrir” el noticiero. Pero me advirtió que quien decidiría cuál es la más importante, cuál va, y cual se queda es el director del noticiero. Efectivamente, unos minutos más tarde lo llamó el director… “don Fulano, sí ¿cómo está?... sí señor tengo esto y esto y esto, además me parece importante esto… no sé, creo que es más importante lo del desplazado que lo del ministro porque, noooooo, pero espere, noooooo, bueno, pues si usted lo dice, listo, listo entonces yo meto eso” su gesto, que antes era de expectativa, esperanza y tranquilidad cambio radicalmente, un gesto serio, preocupado y decepcionado embargo su rostro y hasta sus movimientos que antes eran ágiles y activos se apaciguaron en una lánguida expresión.

Pues así era, el señor director, muy conocido y muy respetado, con un altísimo grado de credibilidad, había desechado la noticia de un desplazado y sus denuncias de abusos y amenazas efectuadas por militares activos, cambiándola por una declaración diaria de un ministro en la que defendía los buenos propósitos del Gobierno con el proyecto de Presupuesto. Mi compañero no dijo nada más. Escuchando la conversación noté cómo trató de defender su noticia, imaginé al otro lado del teléfono celular a ese señor, vociferando por que el periodista se atrevió a cuestionar su decisión, tirándole el teléfono sin dar la menor oportunidad a contradicciones…
Tuve la oportunidad más tarde de ver el noticiero, observé que “abrieron” con otra información, que la entrevista con el ministro vino mucho después y que solamente una de esas cinco noticias, tal vez, la menos importante, fue la única salió al aire…

martes, 27 de noviembre de 2007

Hay mucho más por conocer y por hacer


Si quiere profundizar sobre estos temas, un par de sugerencias

Como las discusiones que se generan en torno a la comunicación comunitaria, a la planeación territorial y a la redes sociales no se agotan en estas líneas, y como se hace necesario estar analizando, debatiendo, actuando y evaluando los procesos de manera permanente quisiéramos, para cerrar este año, proponer a ustedes una serie de documentos que, a modo de bibliografía, pueden ser consultados para ampliar conceptos, conocer otras experiencias comunitarias y populares en comunicación y dialogar con ellas. Así mismo quiesiéramos conocer sus acercamientos y sugerencias, por lo que lo invitamos a darnos a conocer sus puntos de vista, su propia bibliografía y sus aportes al proceso del desarrollo social.

Carlos Rodríguez y Natalia Vinelli. Contrainformación: medios alternativos para la acción política. Ediciones Continente. Buenos Aires, 2004.


Claudia Korol. La subjetividad herida, comunicación y resistencia cultural. Ediciones La Tribu. Buenos Aires.


Eduardo Contreras. Planificación comunitaria, un semi manual de introducción a la planificación comunitaria. Editorial Quipus. Quito, 1990.


Gabriel García Márquez. Crónicas y reportajes. Editorial Oveja Negra. Bogotá, 1985.


Harvey Suárez. Hilos, redes y madejas: saber, poder y verdad. UNAD. Bogotá, 1999.


Jürgen Habermas. Teoría de la Acción Comunicativa. Editorial Taurus. Madrid, 1987.


Jean Baudrillard. Cultura y simulacro. Editorial Siglo XXI. Buenos Aires, 1995.


Jesús Martín Barbero. De los medios a las mediaciones: comunicación, cultura y hegemonía. Editorial G. Gili. México, 1993.


Jesús Martín Barbero. Comunicación Masiva: Discurso y Poder. Editorial Época. Quito, 1978.


Jesús Martín Barbero. Alfabetizar en comunicación. Sin referencias bibliográficas.


Jesús Martín Barbero. Heredando el Futuro: Pensar la educación desde la comunicación. En: Revista Nómadas No. 5. Universidad Central. Bogotá, 1996.


José Ignacio Porras. Individualidad, racionalidad y redes: las nuevas lentes para comprender lo político en la sociedad de la información. Universidad Bolivariana. Sin más referencias bibliográficas.


José Joaquin Brunner. Educación: escenarios de futuro. Nuevas tecnologías y sociedad de la información. PREAL. Santiago de Chile, 2000.


José Manuel Pérez Tornero. Comunicación y Educación en la sociedad de la información. Editorial Paidós. Buenos Aires, 1995.


Manuel Castells. La Era de la Información. Economía, Cultura y Sociedad. Editorial Alianza. Madrid, 1997-1998.


Mario Kaplún. El comunicador popular. CIESPAL - CESAP. 1985.


Néstor García Canclini. Consumidores y Ciudadanos. Editorial Grijalbo. México, 1995.


Néstor García Canclini. Culturas Híbridas. Editorial Grijalbo. México, 1989.


Paulo Freire. Pedagogía del oprimido. Editorial Siglo XXI. Buenos Aires, 1970.


Paulo Freire. Extensión o comunicación. ICIRA. Santiago de Chile, 1970.


Rosa María Alfaro. ¿Comunicación popular o educación ciudadana? CEAAL. La Habana, 1994.
UNESCO. Contribución a la paz y al desarrollo humano en una era de mundialización mediante la educación, las ciencias, la cultura y la comunicación. París, 2001.

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Bogotá, Cundinamarca, Colombia
Proyecto CEIS - Colectivo de Estudios e Investigación Social- se inscribe en las lógicas de la organización social de carácter popular, asumiendo una postura crítica frente a su contexto político, económico y sociocultural. En Proyecto CEIS confluyen experiencias de gestoras y gestores sociales que han desarrollado trabajo comunitario por más de 10 años, y sintetiza una posibilidad de acción colectiva dirigida hacia la reflexión, orientación y consolidación de poder popular. En el camino los gestores de Proyecto CEIS han sido investigadores, defensores de derechos humanos, docentes, animadores de procesos de fortalecimiento de lo público, facilitadores en procesos de formación, promotores socioculturales, entre otras actividades propias del trabajo social comunitario. Contactos en: proyecto.ceis@gmail.com